El documento analiza el concepto de autocuidado de la salud y la limitada experiencia en España sobre su promoción, destacando el papel fundamental de los profesionales de enfermería frente a la actitud más pasiva de los farmacéuticos. Propone que, para fomentar el autocuidado, los farmacéuticos deben modificar su enfoque de atención y sistema retributivo, enfatizando la importancia de situar al paciente en el centro del proceso. Además, menciona iniciativas educativas para empoderar a los ciudadanos en el manejo de su salud y el uso responsable de medicamentos.