El aprendizaje situado ocurre en un contexto social donde las personas comparten objetivos y experiencias significativas. Se basa en la participación auténtica en prácticas culturales a través de la interacción y la colaboración con otros, lo que permite construir conocimiento y desarrollar la identidad. El aprendizaje no es solo la transmisión de conocimientos, sino un proceso de aumento de experiencias a través de la resolución de problemas reales en comunidades de práctica.