El documento describe la escultura gótica, que inicialmente se subordinó a la arquitectura pero luego ganó independencia. Las figuras se hicieron más humanas y realistas, aunque los temas religiosos continuaron predominando. Los relieves se organizaron en franjas horizontales y las estatuas ganaron movimiento e individualidad. La escultura alcanzó su madurez en el siglo XIII con mayor idealización y solemnidad. Destacan maestros como Claus Sluter por su fuerza expresiva.