Este documento describe el caso clínico de una mujer de 22 años que acudió a urgencias tras haber ingerido dosis elevadas de paracetamol en dos ocasiones recientes con fines autolíticos. Presentaba malestar general y nauseas. Se le administró el antídoto específico N-acetilcisteína y se realizaron pruebas complementarias que no mostraron alteraciones. Fue valorada por psiquiatría y diagnosticada con un gesto autolítico en relación a intolerancia a la frustración, sin ideación suicida en