La teoría tradicionalista se desarrolló entre los siglos XVII y XIX y proponía que el profesor era la autoridad que transmitía conocimiento de forma directiva mientras que los estudiantes tenían un papel pasivo. La teoría conductista del siglo XX enfatizaba que el aprendizaje se da a través de la interacción entre el individuo y su ambiente mediante estímulos y refuerzos, y proponía que tanto profesores como estudiantes juegan un papel activo en la construcción del conocimiento.