El estatus epiléptico se define como una crisis convulsiva que dura más de 5 minutos o la presencia de dos crisis convulsivas seguidas sin recuperación del estado de alerta entre ellas. Su tratamiento consiste en detener la actividad convulsiva a través de benzodiacepinas y anticomiciales. El pronóstico depende de factores como la causa, duración del evento y respuesta al tratamiento, pudiendo causar secuelas neurológicas o incluso la muerte.