Las tres metodologías (DACUM, AMOD y SCID) se basan en el análisis de tareas realizado por trabajadores expertos para describir ocupaciones y desarrollar currículos. Si bien comparten ventajas como generar interacción grupal y consenso, también presentan desventajas como no considerar aspectos comportamentales ni establecer criterios de desempeño. Mientras DACUM y AMOD se enfocan en tareas, SCID analiza subcompetencias de manera más detallada para diseñar programas de capacitación.