Kant creía que la educación debía cultivar la moralidad y la disciplina en los niños. Propuso que la educación debería modelar a las personas para que fueran capaces de tomar sus propias decisiones guiadas por el deber y la ley moral. También pensaba que los adultos debían educar a los niños para representar un ideal de humanidad perfecta y enseñarles a una edad temprana la distinción entre el bien y el mal.