La valoración inicial de un paciente quemado incluye el tratamiento de las vías respiratorias, la evaluación de otras lesiones, la estimación del área quemada y el diagnóstico de envenenamiento. Las quemaduras se clasifican en térmicas, eléctricas, químicas y se gradúan de primero a cuarto grado dependiendo de la profundidad del daño tisular. El pronóstico es malo si la quemadura supera el 50% de la superficie corporal.