El estilo rococó apareció en Francia en la década de 1730 y se caracterizó por sus elementos decorativos vegetales y curvos, utilizados en muebles, esculturas y otras artes aplicadas. En arquitectura, los interiores se decoraron profusamente con motivos ondulantes y asimétricos. La pintura rococó retrató escenas galantes y pastoriles con colores suaves, celebrando la belleza femenina. El rococó fue un estilo aristocrático y elegante pero superficial.