La prueba de tuberculina es una prueba diagnóstica utilizada desde 1900 para detectar infección por tuberculosis. Mide la reacción de hipersensibilidad del organismo a las proteínas del bacilo de la tuberculosis. Tiene limitaciones como baja sensibilidad en pacientes inmunocomprometidos y posibilidad de falsos negativos. Se aplica mediante el método de Mantoux e interpreta en función de la induración, factores de riesgo y situación médica del paciente.