La aterosclerosis es la causa más frecuente de morbilidad y mortalidad en el mundo occidental. Se caracteriza por lesiones denominadas ateromas que sobresalen en la luz vascular, compuestas por un núcleo lipídico cubierto por una capa fibrosa. A lo largo del tiempo, la acumulación progresiva de estas placas debilita las arterias y puede provocar trombosis, infartos cardíacos o cerebrales, aneurismas aórticos o enfermedad vascular periférica.