La hemorragia digestiva alta es una pérdida de sangre del esófago, estómago o duodeno, siendo comúnmente causada por úlceras pépticas y hipertensión portal. Su incidencia aumenta con la edad y presenta una mortalidad significativa, especialmente en pacientes con várices esofágicas. El diagnóstico y tratamiento incluyen endoscopía, arteriografía y terapia farmacológica, con un enfoque en la estabilización hemodinámica del paciente.