Las malformaciones ano-rectales son defectos congénitos raros con una incidencia de 1 en 5000 nacimientos. Se clasifican según su gravedad y la presencia de fístulas. El diagnóstico se realiza con radiografías e imágenes como TAC o RMN. El tratamiento depende del tipo de malformación y puede incluir colostomía protectora y posterior reparación quirúrgica. Requieren seguimiento a largo plazo debido a posibles complicaciones como incontinencia o problemas funcionales.